Cuando hablamos de trabajos agrícolas, las cosechadoras usadas o nuevas no pueden faltar. Estas complejas máquinas fueron diseñadas para segar o cortar, trillar, separar y limpiar el grano. Entre los sembradíos que comúnmente se procesan, se encuentran: trigo, soya, arroz y maíz. Algunas bien especializadas enfardan la paja que queda después de que las semillas hayan sido extraídas, mientras que otras, incluso, se utilizan en la recolección del algodón.

En sus orígenes, estos equipos eran tirados por bestias de carga y posteriormente, por tractores, y solo funcionaban como segadoras. El trillado o extracción se realizaba, aparte, con otros tipos de sistemas. Pero, la tecnología ha avanzado lo suficiente como para que ahora un solo aparato autopropulsado, realice ambos procedimientos.

Partes de una cosechadora

Se agrupan, básicamente, en tres secciones:

  • Siega: es el mecanismo que está situado en la parte delantera, el cual define la anchura del terreno que se va a trabajar. Es un cabezal formado. Después, presentan un sistema de elevación que les hará desplazar la mies al segundo bloque, removiendo elementos, como las piedras, que no hayan podido ser arrastrados.
  • Trilla: cilindros desgranadores y cóncavos que, gracias a sus revoluciones, desmenuzan la espiga y separan el grano de la paja.
  • Limpieza y separación: es hecha por un ventilador de aire y sacudidores o superficies inclinadas y escalonadas que se enlazan a cigüeñales y causan un movimiento oscilatorio alternativo. Aquí se termina de aislar el grano, mientras que la paja y el polvo se soplan hasta el exterior de la maquinaria. En la sección inferior, las cribas limpian el producto que sube al tanque y las espigas son devueltas para ser reprocesadas.

Los motores diesel que mueven el artefacto y hacen funcionar todos los mecanismos, junto con el sistema de transporte y almacenamiento que envía las semillas limpias a la tolva, constituyen el resto de los componentes.

Las cosechadoras, máquinas muy grandes y considerablemente complicadas, están compuestas por muchas piezas,por lo que sus precios resultan bastante elevados. Por ello, tener la posibilidad de conseguirlas de segunda mano es muy útil, por ejemplo, para una nueva finca agrícola que está comenzando a adquirir todas las herramientas que necesita o para ampliar la producción.

Este tipo de inversión debe hacerse a través de empresas de buena reputación, ya que sean nuevas o usadas, se trata de una suma considerable y está en juego la efectividad del trabajo agrario en cuestión.

 

Cosechadoras usadas: máquinas integradas que cumplen diversas funciones

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