Con la muerte de una persona ocurre el fenómeno de la sucesión en Derecho, es decir, la trasmisión de los bienes de la persona fallecida; esta trasmisión de los bienes del difunto puede ocurrir de dos maneras distintas. En primera medida está la sucesión testamentaria, que es la trasmisión de los bienes de acuerdo a la voluntad que expresó el difunto, cuando aún estaba en vida, a través del acto jurídico del testamento. Así mismo, la sucesión ab inestato ocurrirá cuando en vida una persona no manifiesta su voluntad sobre la manera en la que desea se repartan sus bienes después de su muerte, la Ley consagra la manera en la que se producirá dicha trasmisión, a este reparto en virtud la Ley se le conoce como sucesión ab inestato.

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El testamento como figura jurídica es un acto que realiza una persona (llamada testador) realiza una declaración sobre sus últimas voluntades y la distribución de su patrimonio para cuando muera. Las personas que suceden al testador y reciben su herencia por virtud de un testamento se conocen como herederos favorecidos en un testamento.

Como todas las figuras legales, el testamento está sujeto a una serie de condiciones legales para que sea completamente válido (a la luz del Derecho), si no las cumple se podrá impugnar el testamento, es decir, por medio de ese recurso legal atacar la validez del acto por no cumplir los requisitos que las normas imponen. Debe mencionarse que las impugnaciones a los testamentos deben realizarse bajo la estrecha asesoría de un abogado especialista en sucesiones que lo guiará sobre los procesos que deben adelantarse para contradecir la validez del acto que realizó el testador. Es importante indicar que para poder realizar la impugnación se debe haber producido el fallecimiento del testador.

Como se ha mencionado anteriormente, para contradecir la validez de los testamentos, se acude a las impugnaciones bajo las causales taxativas o exclusivas que indica la Ley. La causa más común se predica para la interposición de este recurso judicial, versa sobre la capacidad del testador, es decir el poder ejercer por sí mismo (el testador) los propios derechos y las propias obligaciones de testamentar; por mandato legal los menores de 14 años no pueden realizar este acto jurídico y los que no se hallen en su cabal juicio.

Será también susceptible del recurso aquellos testamentos que fueron emitidos engañando, intimidando o utilizando la fuerza contra el que lo emite; cuando no se cumplan los requisitos legales o haya una expresa prohibición legal que impida que se promulgue válidamente el con acto testamentario. Se podrá aducir este recurso igualmente cuando se haya desheredado injustificadamente.

Es necesario recalcar la importancia de acudir a un jurista con experticia en los temas de Derecho hereditario o derecho de sucesiones que lo asesore sobre las particularidades para interponer una impugnación a un acto testamentario, además que le brinde orientación sobre los términos para interponerlo y las pruebas necesarias para presentar la solicitud ante los jueces.

El testamento y su impugnación

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